PDVSA Gas Comunal Baruta

El camión maravilloso del Cacique Baruta

La contraloria social como cotorra

Suministrar una bombona de gas a domicilio no es un proceso de alta tecnología. Es una tarea sencilla que se realizaba sin tropiezos hace más de treinta años, cuando las computadoras personales, los celulares y la Internet eran cosa del futuro. Hoy, en el siglo 21, pedir una bombona por los teléfonos de PDVSA Gas Comunal, Cacique Baruta, es una odisea, una travesía en un mar de irracionalidad e ignorancia. Cocinar con gas para ahorrar electricidad se paga con el suplicio.

Los eventos que narramos a continuación, por fantásticos que parezcan, ocurrieron.

4 de mayo.Se acabó la bombona de gas. Intentamos comunicarnos con PDVSA Gas Comunal Baruta. Los teléfonos no responden.

5 de mayo. Llamamos durante toda la mañana. No contestan el teléfono.

7 de mayo. Después de muchos intentos logramos comunicarnos. “El viernes va el camión para allá”, nos dicen.

11 de mayo. Es viernes en la tarde. El camión no apareció. Intentamos llamar a PDVSA Gas Comunal Baruta. Nadie responde.

15 de mayo. El martes logramos comunicarnos. “¿Por qué reclama, debe esperar diez días hábiles para que le entreguen la bombona?”, nos dicen. “Pero ustedes dijeron que venían el viernes”, contestamos. “¡Debe esperar!”, es la respuesta.

23 de mayo. El miércoles han transcurrido doce días hábiles. Logramos llamar. “El viernes el camión pasa sin falta”, nos dicen. Ni siquiera hacemos el intento de reclamar. No vale la pena.

25 de mayo. El viernes en la tarde el camión no ha aparecido. Llamamos. La operadora nos dice: “Tengo en el otro teléfono al chofer del camión. Está en La Unión, ya va para allá.” El camión nunca llega.

28 de mayo. El lunes, después de dos horas en el teléfono, logramos comunicarnos. Nos increpan: “Señor el camión está accidentado desde el jueves. ¿cómo quiere usted que le lleven el gas?”. Contestamos: “Pero señora, si el camión está accidentado desde el jueves, ¿cómo estaba repartiendo en La Unión el viernes? ¿Es mágico, ese camión?”. “¡El camión está accidentado!”, nos responde. “Páseme a su supervisor, señora”, pedimos. “El supervisor no puede atenderlo”, responde. “La ley nos da el derecho de introducir un reclamo”, le digo. “Aquí no tomamos reclamos, llame al 0800Bombona”, responde. “Señora voy a ir al INDEPABIS”, le digo. “Haga lo que a usted le de la gana”, sentencia.

29 de mayo. Intentamos llamar al INDEPABIS y al 0800Bombona. Ninguno de los dos teléfonos contesta. Dejamos una denuncia por escrito en la página web del INDEPABIS. Volvemos a llamar a PDVSA Gas Comunal Baruta. “Señor ya le dijimos que el camión está accidentado desde el jueves”, nos dicen. “¿Y cuál es el problema con el camión, señora”, preguntamos. “Le están arreglando el cloche”, nos dice. “Gracias señora”, contestamos

30 de mayo. Logramos contactar al 0800Bombona. “La persona que toma las denuncias, no está en este momento. Está reunida”, alegan. Después de que mencionamos la Ley para la Protección de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios, nos toman el reclamo. Llamamos al INDEPABIS. No contestan.

31 de mayo. El gas se nos está acabando. Intentamos llamar al INDEPABIS, al 0800Bombona, a la Defensoría del Pueblo. Nadie contesta el teléfono. En Baruta, después de varias horas de intentos, contestan. “Señor ya le dijimos que el camión está malo”, reiteran. “¿Y que tiene el camión señora?”. “Lo están cambiando de gasolina a gas”, nos dice. “¿Pero no era el cloche lo que tenía malo, señora?”. “Lo están cambiando de gasolina a gas”, insiste. Se niegan a comunicarnos con un supervisor.

1 de junio.Es viernes y el gas se acaba. Llamamos a PDVSA Gas Comunal Baruta. Esta vez expresamos nuestra disposición de tomar medidas drásticas y nos pasan al supervisor. Después de una muy franca conversación el supervisor llama por teléfono al chofer del camión. Una hora después nos entregan la bombona. Y, muy a regañadientes, el recibo de rigor.

23 de junio. Escribimos esto porque el problema continúa: ayer estuvimos esperando en vano al camión del gas. Ni el INDEPABIS, ni el 0800Bombona, ni la Defensoría del Pueblo, contestan sus teléfonos de atención al público.

Mientras tanto la bombona regulada a 15 bolívares cuesta 50 en expendios privados. Y uno tiene que llevar su propio camión.

El Chiste del Milenio

 

PDVSA Gas Comunal

El verbo bombástico de los funcionarios de PDVSA Gas Comunal contrasta con el vergonzoso bochinche en que se ha convertido la  distribución de bombonas de gas. Ante un Estado que no pone coto a su propio abuso, ante el despelote, la única respuesta saludable es reír.